Pronto echaremos de menos la hegemonía de la televisión

La pérdida de influencia de los medios de comunicación de masas, como la televisión, la radio y los periódicos, en favor de las redes sociales, irá deteriorando la convivencia pacífica de la sociedad que occidente ha venido disfrutando desde mediados del siglo pasado.

 

 

    La segunda mitad del.siglo XX ha sido un periodo de convivencia ejemplar, yo diría que sin precedentes, en los países occidentales. No solo en España ha habido una progresiva cohesión social, sino en toda Europa y Estados Unidos, con una ausencia casi total de conflictos armados internos. A ello estoy convencido de que ha contribuido en gran medida la proliferación de los medios de comunicación de masas, y en especial la televisión, cuyo uso generalizado comenzó a mediados de la centuria. La televisión, tan denostada por las elites culturales, supuso un potente elemento de cohesión cultural y social que quizás no hayamos sabido valorar en su justa medida. Lo que decía el telediario era visto por casi toda la sociedad y aunque la libertad de opinión y la diversidad de colores políticos de los periódicos era posible, siempre había unos puntos comunes en los que la sociedad confluía pacíficamente. Estas circunstancias están cambiando a pasos agigantados.

 

 

    En la actualidad cada vez es más frecuente conocer las noticias por tus amigos, ya sean de watsapp, Facebook, u otros, noticias que suelen ser del interés y tendencias del que las comparte. Cada vez es más frecuente dedicar los momentos diarios de ocio a ojear las redes sociales donde nuestros conocidos comparten opiniones, comentarios,  chistes y memes que son afines con su pensamiento y su forma de ver la realidad. Todo ese tiempo se lo quitamos al que antes dedicábamos a la televisión y otros medios de comunicación de masas, lo que hace que cada vez estemos más influidos por nuestros allegados culturalmente y en consecuencia más alejados del resto de la sociedad que nos rodea geográficamente. Entiendo que según esta tendencia cada vez los grupos sociales se irán separado más cultural, política e ideológicamente. Los de derechas serán más de derechas, los de izquierdas más de izquierdas, los separatistas serán más separatistas, y los españolistas más españolistas, los cristianos estaremos más proximos a nuestra fe y los musulmanes a la suya.

 

 

    Esta descentralización de la difusión de la información que desde el punto de vista cultural es ideal, ya que aumenta la libertad de orientación del individuo, traerá consecuencias negativas para la cohesión social, que unido a otros factores como el descontrolado aumento de la inmigración de culturas sin interés por integrarse y al aumento de la brecha salarial al que nos arrastra la Cuarta Revolución Industrial (que tan bien describe Klaus Schwab, Presidente del Foro de Davos, en su libro del mismo nombre), harán que confluyan unas tendencias que se retroalimentan y complementan para dificultar la cohesión social y sienten las bases para terminar con este idílico periodo de convivencia que ha vivido occidente durante la segunda mitad del siglo XX.

 

 

    Mucho vamos a tener que moderar los ánimos para evitar volver a los enfrentamientos armados propios de periodos anteriores de nuestra historia.